La era de los Avatares Digitales

 La era de los Avatares Digitales

En China, la revolución digital ha llevado a la creación de avatares que trabajan incansablemente las 24 horas del día para promocionar productos y ofrecer descuentos, desplazando gradualmente a los streamers, influencers y conductores de carne y hueso. Estas figuras virtuales, respaldadas por tecnología avanzada y inteligencia artificial, simulan ser humanos con voces y movimientos cada vez más realistas, brindando ventajas significativas a las marcas y plataformas de comercio electrónico.

La automatización inherente a estos avatares elimina la necesidad de capacitar a presentadores en transmisiones en vivo, evitando los altos honorarios asociados a celebridades y eliminando preocupaciones como vacaciones, licencias y aportes jubilatorios. Además, representan una garantía para las marcas al permitir un control total sobre la narrativa publicitaria, eliminando riesgos asociados con opiniones personales, posturas políticas u otros dilemas sociales.

En Brasil, el uso de avatares ha ganado terreno significativo, con ejemplos destacados como el avatar de Magalu, de la cadena Magazine Luiza, que ostenta el mayor número de seguidores del mundo. Marcas de lujo y moda también adoptan esta tendencia para conectarse con la Generación Z, aprovechando la sofisticación gráfica y narrativa para generar empatía.

Nuevas empresas han surgido desde 2021, ofreciendo servicios de creación de avatares mediante tecnologías tipo deepfake para transmisiones en vivo de comercio electrónico. Con unos minutos de video de muestra y costos relativamente bajos, las marcas pueden clonar conductores humanos, incluso personalizando rasgos étnicos y generando movimientos sincronizados con el audio.

Sin embargo, la aceptación de avatares virtuales en Occidente, como en Argentina, podría tomar tiempo, según expertos locales. Aunque la tecnología avanza, algunas marcas, como L’Oréal, optan por no incorporar avatares en campañas publicitarias, manteniendo un enfoque ético que respeta la autenticidad y evita posibles engaños al público.

A medida que los avatares se vuelven más prominentes, expertos advierten sobre consideraciones legales, especialmente en cuanto a contratos con figuras públicas y el uso ético de la inteligencia artificial. Se destaca la importancia de la transparencia y la responsabilidad en el uso de esta tecnología para evitar sesgos y problemas de discriminación.

Aunque la adopción de avatares virtuales en Argentina puede ser gradual, la tendencia indica un cambio significativo en la forma en que las marcas se conectan con su audiencia, aprovechando la tecnología para narrar historias y promover productos de manera novedosa y eficiente.