Avances en Neuroprótesis: Devolviendo el habla a pacientes con ELA y parálisis grave

 Avances en Neuroprótesis: Devolviendo el habla a pacientes con ELA y parálisis grave

La posibilidad de recuperar la capacidad de comunicarse para pacientes con parálisis causada por trastornos neurológicos, como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) o derrames cerebrales, se está acercando a la realidad gracias a la interacción entre el cerebro y las computadoras.

Recientes avances presentados en la revista Nature muestran dos interfaces cerebro-computadora (BCI) más sofisticadas que permiten descodificar la actividad cerebral, facilitando la comunicación oral para individuos con parálisis. Estos desarrollos ofrecen mejoras significativas en comparación con investigaciones previas, que solo lograban decodificar el habla en forma de texto con limitaciones de velocidad y precisión.

Una de las soluciones emplea electrodos ubicados en la superficie cerebral para detectar la actividad neuronal en el córtex del habla. Mediante un modelo de aprendizaje profundo, esta BCI decodifica las señales cerebrales en tres salidas simultáneas: texto, habla audible y un avatar que reproduce el discurso. Los resultados preliminares en un paciente con secuelas de un derrame cerebral demostraron estabilidad en la descodificación a lo largo del tiempo, generando un promedio de 78 palabras por minuto en la traducción de cerebro a texto, acercándose a una conversación natural.

La precisión también mejoró considerablemente, con un índice de errores de palabras del 4,9% al descodificar frases. Además, se logró transformar las señales cerebrales en sonidos de voz inteligibles, con un 28% de tasa de error en un conjunto de 529 frases. El dispositivo también posibilitó la reproducción de movimientos faciales y expresiones no verbales en un avatar.

Si bien existen limitaciones en la capacidad actual de descodificación, este avance presenta oportunidades prometedoras para una comunicación más natural y expresiva en personas con parálisis. Se espera que la tecnología se desarrolle aún más, siendo útil para diversos pacientes, como aquellos con ELA o lesiones medulares. Los investigadores confían en que, en los próximos 5 a 10 años, se pueda disponer de un dispositivo clínicamente viable tras validar su enfoque y tecnología en una variedad más amplia de participantes.